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La discrepancia entre los ideales americanos y la práctica americana -entre nuestros objetivos y lo que realmente hacemos- crea una podredumbre moral seca que corroe los cimientos de nuestra fe democrática.
La discrepancia entre los ideales americanos y la práctica americana -entre nuestros objetivos y lo que realmente hacemos- crea una podredumbre moral seca que corroe los cimientos de nuestra fe democrática.