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La única preocupación del diablo es evitar que los cristianos recen. Nada teme de los estudios sin oración, del trabajo sin oración y de la religión sin oración. Se ríe de nuestro trabajo, se burla de nuestra sabiduría, pero tiembla cuando oramos.
La única preocupación del diablo es evitar que los cristianos recen. Nada teme de los estudios sin oración, del trabajo sin oración y de la religión sin oración. Se ríe de nuestro trabajo, se burla de nuestra sabiduría, pero tiembla cuando oramos.