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La verdadera actitud de pecado del corazón hacia Dios es la de estar sin Dios; es el orgullo, el culto a mí mismo, el gran hecho ateo de la vida humana.
La verdadera actitud de pecado del corazón hacia Dios es la de estar sin Dios; es el orgullo, el culto a mí mismo, el gran hecho ateo de la vida humana.