-
Siempre serás demasiado para alguien: demasiado grande, demasiado fuerte, demasiado suave, demasiado atrevido. Si redondeas tus bordes, pierdes tu ventaja. Discúlpate por los errores. Discúlpate por haber herido a alguien sin querer... profusamente. Pero no te disculpes por ser quien eres.