-
La falta de confianza es tener sentimientos de baja autoestima. Estamos preocupados por nuestras debilidades, y nos falta fe en la capacidad del Señor para usar esas debilidades para nuestro bien. No comprendemos nuestro valor inestimable a los ojos de Dios, ni apreciamos nuestro potencial divino. Irónicamente, tanto el orgullo como la falta de confianza en nosotros mismos nos llevan a centrarnos excesivamente en nosotros mismos y a negar el poder de Dios en nuestras vidas.