-
La humildad es un atributo de piedad que poseen los verdaderos Santos. Es fácil entender por qué un hombre orgulloso fracasa. Se contenta con confiar sólo en sí mismo. Esto es evidente en aquellos que buscan posición social o que empujan a otros a un lado para ganar posición en campos de negocios, gobierno, educación, deportes u otros esfuerzos. Nuestra verdadera preocupación debería ser el éxito de los demás. El hombre orgulloso se aísla de Dios, y cuando lo hace ya no vive en la luz.