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  • Si alguien te ofende, no se lo digas a nadie excepto a tu anciano, y estarás en paz. Inclínate ante todos, sin prestar atención a si responden a tu reverencia o no. Debes humillarte ante todos y considerarte el peor de todos. Si no hemos cometido los pecados que otros han cometido, tal vez se deba a que no tuvimos la oportunidad: la situación y las circunstancias eran diferentes. En cada persona hay algo bueno y algo malo; normalmente sólo vemos los vicios en las personas y no vemos nada que sea bueno.