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  • El anhelo de contemplar esta armonía preestablecida [de fenómenos y principios teóricos] es la fuente de la inagotable paciencia y perseverancia con la que Planck se ha consagrado... El estado de ánimo que permite a un hombre realizar un trabajo de este tipo es semejante al del devoto religioso o al del enamorado; el esfuerzo diario no procede de ninguna intención o programa deliberados, sino directamente del corazón.