-
No eres maduro si tienes una alta estima de ti mismo. El que se jacta de sí mismo no es más que un bebé en Cristo, si es que está en Cristo. Los cristianos jóvenes pueden pensar mucho de sí mismos. Los cristianos en crecimiento no se creen nada. Los cristianos maduros saben que son menos que nada. Cuanto más santos somos, más lloramos nuestras debilidades, y más humilde es nuestra estimación de nosotros mismos.