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Cuando la gente te haga daño una y otra vez, piensa en ellos como si fueran papel de lija. Pueden arañarte y herirte un poco, pero al final, tú acabas pulido y ellos, inservibles.
Cuando la gente te haga daño una y otra vez, piensa en ellos como si fueran papel de lija. Pueden arañarte y herirte un poco, pero al final, tú acabas pulido y ellos, inservibles.