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Ya sea a los 60 o a los 16 años, en el corazón de todo ser humano existe el atractivo de la maravilla, el infalible apetito infantil de lo que vendrá después, y la alegría del juego de vivir. En el centro de tu corazón y del mío hay una estación inalámbrica; mientras reciba mensajes de belleza, esperanza, alegría, coraje y poder de los hombres y de Dios, mientras seas joven.