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  • Ser usado por Dios. ¿Hay algo más alentador, más satisfactorio? Quizá no, pero hay algo más básico: encontrarse con Dios. Permanecer en su presencia, alejarnos del ruido de la ciudad y, en silencio, alabarle como se merece. Antes de dedicarnos a Su obra, reunámonos con Él en Su Palabra... en la oración... en la adoración.