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La misma fuerza que protege al corazón de las heridas es la fuerza que impide que el corazón se agrande hasta alcanzar la grandeza que lleva dentro. El canto de la voz es dulce, pero el canto del corazón es la voz pura del cielo.
La misma fuerza que protege al corazón de las heridas es la fuerza que impide que el corazón se agrande hasta alcanzar la grandeza que lleva dentro. El canto de la voz es dulce, pero el canto del corazón es la voz pura del cielo.