-
Mi opinión sobre la religión es la de Lucrecio. La considero una enfermedad nacida del miedo y una fuente de miseria incalculable para la raza humana. Sin embargo, no puedo negar que ha hecho algunas contribuciones a la civilización. En los primeros tiempos ayudó a fijar el calendario e hizo que los sacerdotes egipcios hicieran crónicas de los eclipses con tanto cuidado que, con el tiempo, llegaron a ser capaces de predecirlos. Estoy dispuesto a reconocer estos dos servicios, pero no conozco ningún otro.