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A juzgar por la historia de la humanidad, nos veremos obligados a concluir, que las pasiones ardientes y destructivas de la guerra, reinan en el pecho humano, con mucho más poderoso dominio, que los sentimientos suaves y benéficos de la paz.
A juzgar por la historia de la humanidad, nos veremos obligados a concluir, que las pasiones ardientes y destructivas de la guerra, reinan en el pecho humano, con mucho más poderoso dominio, que los sentimientos suaves y benéficos de la paz.