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Si te gusta hacer cosas de madera, o coser, o bailar, o peinar a la gente, o soñar historias y representarlas, o tocar la trompeta, o saltar a la cuerda, o lo que sea que realmente te guste hacer, y te gusta hacerlo delante de tus hijos, eso va a ser un regalo mucho más importante que cualquier cosa que puedas darles envuelta en una caja con lazos.