-
Cuando por fin se calmaron un poco y llegaron a casa, el señor Duncan guardó el guijarro mágico en una caja fuerte de hierro. Algún día querrían usarla, pero por ahora, ¿qué más podían desear? Todos tenían lo que querían.
Cuando por fin se calmaron un poco y llegaron a casa, el señor Duncan guardó el guijarro mágico en una caja fuerte de hierro. Algún día querrían usarla, pero por ahora, ¿qué más podían desear? Todos tenían lo que querían.