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No hay que desear a nadie condiciones de vida desagradables; pero para quien se ve envuelto en ellas por casualidad, son piedras de toque del carácter y del valor más decisivo para el hombre.
No hay que desear a nadie condiciones de vida desagradables; pero para quien se ve envuelto en ellas por casualidad, son piedras de toque del carácter y del valor más decisivo para el hombre.