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Creo que no puedo conservar mi salud y mi espíritu a menos que pase al menos cuatro horas al día -y por lo general son más- paseando por los bosques, las colinas y los campos, absolutamente libre de todo compromiso mundano.
Creo que no puedo conservar mi salud y mi espíritu a menos que pase al menos cuatro horas al día -y por lo general son más- paseando por los bosques, las colinas y los campos, absolutamente libre de todo compromiso mundano.