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Si estás enojado compartirás la ira, si eres codicioso compartirás la codicia, si estás lleno de lujuria compartirás tu lujuria. Sólo podemos compartir lo que tenemos, no podemos compartir lo que no tenemos. Esto tiene que ser lo fundamental a recordar; de ahí que el primer paso sea la meditación y el segundo la compasión.