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Está diciendo que no. Ese es tu primer indicio de que algo está vivo. Dice que no. Así es como sabes que un bebé está empezando a convertirse en una persona. Van por ahí diciendo no todo el día, lanzando su vitalidad a todo para ver a qué se pega. No puedes decir que no si no tienes tus propios deseos y opiniones. Ni siquiera querrías hacerlo. El no es el corazón del pensamiento.