-
Todos nacemos groseros. Ningún niño ha aparecido aún con la gracia de comprender lo desconsiderado que es molestar a los demás en mitad de la noche.
Todos nacemos groseros. Ningún niño ha aparecido aún con la gracia de comprender lo desconsiderado que es molestar a los demás en mitad de la noche.