-
Te imaginaste que me harías creer mal de Sophy con tu tonta y rencorosa carta -exigió-. Has intentado ponerme en su contra desde el principio, ¡pero hoy te has excedido, hija mía! ¿Cómo te atreviste a escribirme en esos términos? ¿Cómo has podido ser tan crasamente estúpida como para suponer que Sophy podría necesitar tu semblante para quedar bien a los ojos del mundo, o que yo creería una sola palabra de calumnia contra ella?