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  • ¿Por qué?" Ladeó la cabeza. "Esa es una pregunta difícil. ¿Podría ser tu serenidad, tus modales tranquilos, tu impecable sentido de la moda?". Le alegró el corazón ver su sonrisa rápida y divertida. "No, debo estar pensando en otra persona. Debe ser tu valentía, tu dedicación absoluta a equilibrar balanzas, esa mente inquieta y ese dulce rincón de tu corazón que te empuja a preocuparte tanto por tantos." "Esa no soy yo". "Oh, pero eres tú, querida Eve.