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Cada oración es como una semilla que se planta en la tierra. Desaparece durante una temporada, pero acaba dando frutos que bendicen a las generaciones futuras. De hecho, nuestras oraciones dan fruto para siempre.
Cada oración es como una semilla que se planta en la tierra. Desaparece durante una temporada, pero acaba dando frutos que bendicen a las generaciones futuras. De hecho, nuestras oraciones dan fruto para siempre.