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Las puertas al mundo del Yo salvaje son pocas pero preciosas. Si tienes una cicatriz profunda, ésa es una puerta; si tienes una historia muy, muy antigua, ésa es una puerta. Si amas tanto el cielo y el agua que casi no puedes soportarlo, esa es una puerta. Si anhelas una vida más profunda, una vida plena, una vida sana, eso es una puerta.