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Llegar a ser uno mismo es realmente duro y confuso, y es un proceso. En el colegio yo era la más impaciente, la primera en levantar la mano al principio de la clase, y a menudo no mola ser la persona que se expone, y a menudo se han burlado de mí sin piedad, pero he descubierto que, al final, si de verdad vuelcas tu corazón en lo que crees -incluso si te hace vulnerable-, pueden ocurrir y ocurrirán cosas increíbles.