-
Alcanzar el talante de un guerrero no es una cuestión sencilla. Es una revolución. Considerar al león y a las ratas de agua y a nuestros semejantes como iguales es un acto magnífico del espíritu de un guerrero. Se necesita poder para hacerlo.
Alcanzar el talante de un guerrero no es una cuestión sencilla. Es una revolución. Considerar al león y a las ratas de agua y a nuestros semejantes como iguales es un acto magnífico del espíritu de un guerrero. Se necesita poder para hacerlo.