-
Me puse de puntillas para besarle y él gimió. "¿De verdad crees que esto es apropiado en el recinto escolar?" "No." Le rodeé el cuello con los brazos. "Y sé que no hay ningún pensamiento apropiado en tu cabeza en este momento". "Ni en ningún otro momento". Tod tiró de mí y me abrazó con tanta fuerza que casi se me abren las costillas, pero no quería que me soltara. Nunca.