Autores:
  • Me gusta que [los discípulos] me den de comer, me paguen la ropa y me protejan. Y a cambio haré por ellos lo que pueda, pero no más que eso. Del mismo modo que no puedo respirar el aliento de otro ni ayudar a que su corazón lata o a que sus huesos no se debiliten o su carne no se marchite, tampoco puedo decir más de lo que puedo decir. Y sé lo profundamente que esto les perturba, y me haría sonreír, esta ferviente necesidad de una anécdota tonta o de patrones simples y nítidos en la historia de lo que nos sucedió a todos, excepto que he olvidado cómo sonreír.