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Secretos del corazón. Tragamos duro contra ellos cada día, forzándolos en lo más profundo de nosotros. Allí se asientan, haciéndose más pesados, supurando. Con el tiempo, no pueden sino aplastar el corazón que los guarda.
Secretos del corazón. Tragamos duro contra ellos cada día, forzándolos en lo más profundo de nosotros. Allí se asientan, haciéndose más pesados, supurando. Con el tiempo, no pueden sino aplastar el corazón que los guarda.