Autores:
  • Mientras seguíamos hablando, pasando por el proceso de conocernos, me di cuenta de que ya nos conocíamos, tan bien como podrían conocerse dos personas. Nos conocíamos desde hacía años, de la forma más íntima posible. Habíamos conectado a un nivel puramente mental. La comprendía, confiaba en ella y la quería como a una amiga. Nada de eso había cambiado ni podía cambiar por algo tan intrascendente como su sexo, su color de piel o su orientación sexual.

    Ernest Cline (2011). “Ready Player One”, p.321, Random House