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Cuidado con lo que dices -dijo el Merlín en voz muy baja-, porque, en efecto, las palabras que pronunciamos son sombras de lo que está por venir, y al pronunciarlas las hacemos realidad, mi rey.
Cuidado con lo que dices -dijo el Merlín en voz muy baja-, porque, en efecto, las palabras que pronunciamos son sombras de lo que está por venir, y al pronunciarlas las hacemos realidad, mi rey.