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  • Cuatro se sienta en el borde del carrusel, apoyado en la pata de un caballo de plástico. Sus ojos se elevan hacia el cielo, donde no hay estrellas, sólo una luna redonda que se asoma a través de una fina capa de nubes. Tiene los músculos de los brazos relajados y la mano apoyada en la nuca. Parece casi cómodo, con la pistola al hombro. Cierro los ojos brevemente. ¿Por qué me distrae con tanta facilidad? Necesito concentrarme.