-
Pero las fiebres están sobre mí ahora, el virus loco por devastar mis últimas cincuenta células T. Es difícil mantener la memoria en pleno deslumbramiento, con tanta pérdida para burlarse de ella. Roger se ha ido, Craig se ha ido, Cesar se ha ido, Stevie se ha ido. Y esta sensación de que soy el último que queda, en un mundo donde sólo los fantasmas siguen riendo. Pero al menos son los fantasmas de hombres hechos y derechos, la prueba de que todos nosotros llegamos tan lejos, libres de las trampas y las mentiras. Y desde aquel momento al borde del final del verano, nadie volvería a decirme que los hombres como yo no podían amar.