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  • Es un gran error considerar cierto objeto como placentero en sí mismo y almacenar la idea de él en la mente con la esperanza de satisfacer un deseo mediante su presencia real en el futuro. Si los objetos fueran placenteros en sí mismos, entonces el mismo vestido o la misma comida complacerían siempre a todo el mundo, lo cual no es el caso.