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Kingsley sonrió con su sonrisa de Cheshire. Y sin mediar palabra, invocó la oscuridad blanca -la subvertio-, un hechizo que desbloqueaba lo que no podía desbloquearse, que destruía lo que no podía destruirse. Hubo un estruendo, una sacudida, como el terremoto más fuerte, y la puerta de hierro se derrumbó, y el camino empezó a derretirse. el demonio chilló, pero Kingsley se limitó a mirar a Mimi todo el tiempo. "Azrael...