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  • A veces, la gente llama despotricar a mi forma de hablar. Me preguntan por qué despotricas y gritas siempre. Pero la cuestión es que despotrico porque soy la voz de muchas mujeres que no pueden dirigirse a los jefes de Estado, a los funcionarios de la ONU y a quienes influyen en los sistemas de opresión. Por eso despotrico. Y no dejaré de despotricar hasta que se cumpla mi misión de lograr la igualdad de todas las niñas.