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El sol no oculta el océano, que es el lado oscuro de esta tierra, y que es las dos terceras partes de esta tierra. Así, pues, ese hombre mortal que tiene más de alegría que de tristeza en él, ese hombre mortal no puede ser verdadero... no verdadero, o no desarrollado. Con los libros lo mismo. El más verdadero de todos los hombres fue el Varón de Dolores, y el más verdadero de todos los libros es el de Salomón, y el Eclesiastés es el fino acero martillado de la aflicción.