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Hay tantas cosas que deseo estos días, pero sobre todo, desearía que estuvieras aquí. Es extraño, pero antes de conocerte, no podía recordar la última vez que lloré. Ahora, parece que las lágrimas me vienen fácilmente... pero tú tienes una manera de hacer que mis penas parezcan valer la pena, de explicar las cosas de una manera que disminuye mi dolor. Eres un tesoro, un regalo, y cuando volvamos a estar juntos, pienso abrazarte hasta que mis brazos se debiliten y no pueda más. Mis pensamientos sobre ti son a veces lo único que me hace seguir adelante.