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Créeme, es el paraíso. Aquí es donde los hambrientos vienen a alimentarse. Porque la mía es una generación que da la vuelta al mundo y busca algo que no hayamos probado antes. Así que nunca rechaces una invitación, nunca te resistas a lo desconocido, nunca dejes de ser educado y nunca te quedes más de la cuenta. Mantén la mente abierta y déjate llevar por la experiencia. Y si duele, ¿sabes qué? Probablemente merezca la pena.