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Cuanto más profundamente crecemos en el Espíritu de Jesucristo, más pobres nos volvemos - más nos damos cuenta de que todo en la vida es un regalo. El tenor de nuestras vidas se convierte en una humilde y alegre thanksgiving. La conciencia de nuestra pobreza e ineptitud nos hace regocijarnos en el don de ser llamados de las tinieblas a la luz maravillosa y trasladados al reino del Hijo amado de Dios.