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Hay una mañana en que la presencia se apodera de tu alma. Cantas como un gallo en tu forma color tierra. Tu corazón escucha y, ya no frenético, comienza a bailar.
Hay una mañana en que la presencia se apodera de tu alma. Cantas como un gallo en tu forma color tierra. Tu corazón escucha y, ya no frenético, comienza a bailar.