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Elige ver la vida con los ojos de Dios. Esto no será fácil porque no nos sale de forma natural. No podemos hacerlo solos. Tenemos que permitir que Dios eleve nuestro punto de vista. Comienza leyendo Su Palabra, la Biblia... Ora y pídele a Dios que transforme tu pensamiento. Deja que Él haga lo que tú no puedes. Pídele que te dé una perspectiva eterna, divina.