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Un guerrero asume su suerte, sea cual sea, y la acepta con la mayor humildad. Acepta con humildad lo que es, no como motivo de arrepentimiento, sino como un desafío vivo.
Un guerrero asume su suerte, sea cual sea, y la acepta con la mayor humildad. Acepta con humildad lo que es, no como motivo de arrepentimiento, sino como un desafío vivo.