-
Un sollozo vuelve a sacudir mi cuerpo y él me rodea con sus brazos tan fuerte que me cuesta respirar, pero no importa. Mi llanto digno da paso a la fealdad total, con la boca abierta y la cara contorsionada y sonidos de animal moribundo saliendo de mi garganta. Si esto sigue así me haré pedazos, y tal vez eso sería mejor, tal vez sería mejor hacerme añicos y no soportar nada.