-
Libros, libros, libros. No es que leyera mucho. Leía y releía los mismos. Pero todos me eran necesarios. Su presencia, su olor, las letras de sus títulos y la textura de sus encuadernaciones de cuero.
Libros, libros, libros. No es que leyera mucho. Leía y releía los mismos. Pero todos me eran necesarios. Su presencia, su olor, las letras de sus títulos y la textura de sus encuadernaciones de cuero.