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Me pegaba como a los niños. Excepto que nunca les pegó. Dijo, Celie, dame el cinturón. Los niños están fuera de la habitación mirando por las rendijas. Es todo lo que puedo hacer para no llorar. Me hago leña. Me digo, Celie, eres un árbol. Por eso sé que los árboles temen al hombre.