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  • Oh Dios, cuando escucho las voces de los animales, los sonidos de los árboles, los murmullos del agua, el canto de los pájaros, el silbido del viento o el estampido de los truenos, veo en ellos la evidencia de Tu unidad; siento que Tú eres el poder supremo, la omnisciencia, el conocimiento supremo y la justicia suprema. Te reconozco, oh Dios, en las pruebas por las que estoy pasando. Que Tu placer sea también mi placer. Que yo sea Tu alegría, la alegría que un Padre siente por un hijo. Y que pueda pensar en Ti con calma y determinación, incluso cuando me cueste decir Te amo.