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Los pantanos son curiosos. Puedes llenarlos de piedras, arena y troncos viejos y hacer encima un pequeño patio vallado con una pila de leña y una tabla de cortar, pero los pantanos siguen comportándose como tales. A principios de la primavera respiran hielo y crean su propia niebla, en recuerdo del tiempo en que tenían aguas negras y su propia juncia floreciendo intacta.